SERVICIOS DE MANTENIMIENTO
Mantenimientos
Preventivos – Este tipo de mantenimiento nos permite adelantarnos para evitar, detectar y corregir pequeñas averías, evitando “paradas” y averías de mayor coste.
Correctivos – Solución y reparación en las instalaciones y equipos.
Conductivo y predictivo – Ejecución de las acciones en función del estado técnico real del equipo, a partir del seguimiento y control.
Sostenibilidad y proyectos de ahorro energético. Innovación.
Estudios de cambio de hábitos de consumo aplicando las nuevas tecnologías al ahorro.
Confía en ALANA
Centro Especial de Empleo de la Comunidad de Madrid
SERVICIOS DE MANTENIMIENTO
Preguntas frecuentes sobre mantenimiento de edificios
¿Qué diferencia hay entre mantenimiento preventivo, correctivo, conductivo y predictivo?
El preventivo son las revisiones programadas que se hacen aunque no haya avería. El correctivo es la reparación cuando algo ya ha fallado. El conductivo es la operación y el seguimiento diario de las instalaciones. Y el predictivo actúa en función del estado técnico real del equipo, no del calendario.
En la práctica un contrato de mantenimiento los combina todos. El preventivo evita la mayoría de averías y las hace previsibles en coste; el conductivo detecta a diario lo que un calendario trimestral no ve; y el predictivo permite intervenir justo antes del fallo en lugar de sustituir por rutina. El correctivo siempre existirá, pero cuanto mejor funcionan los otros tres, menos peso tiene y menos urgencias hay.
¿Cuánto se ahorra realmente con mantenimiento preventivo?
El ahorro no está solo en la factura de la reparación evitada. Está sobre todo en lo que cuesta una avería inesperada: la parada del servicio, la urgencia, y que muchas veces obliga a sustituir el equipo completo en lugar de repararlo.
A eso se suma el consumo. Un equipo sin mantener consume más para dar el mismo resultado, y esa diferencia se paga todos los meses sin que nadie la vea en ninguna factura de reparación. Por eso el preventivo se plantea como coste fijo y previsible frente a un correctivo que llega cuando llega, normalmente en el peor momento.
¿Se puede reducir el consumo energético del edificio sin hacer obra?
En buena medida sí. Antes de plantear inversión, hay margen en ajustar la programación de las instalaciones a la ocupación real, revisar consignas de temperatura, corregir horarios de arranque y parada, y eliminar consumos que se mantienen fuera de horario sin que nadie los haya pedido.
ALANA trabaja la línea de sostenibilidad y ahorro energético con estudios de cambio de hábitos de consumo apoyados en nuevas tecnologías. Lo habitual es que las primeras medidas sean de gestión y no de obra: cuestan poco, se aplican rápido y además permiten medir cuánto se puede ahorrar antes de decidir una inversión mayor.
¿Merece la pena tener un contrato de mantenimiento o es mejor llamar cuando hay una avería?
A partir de cierto tamaño de edificio, el contrato sale mejor por una razón que no es el precio: el tiempo de gestión interna. Buscar proveedor para cada incidencia, pedir presupuesto, coordinar visitas y hacer seguimiento consume muchas más horas de las que parece.
Con contrato hay un solo interlocutor, un historial del edificio y un plan de trabajo. Cuando algo falla no hay que averiguar a quién llamar ni negociar cada intervención por separado. Y quien mantiene el edificio a diario conoce sus instalaciones, que es lo que hace que un diagnóstico sea rápido en lugar de empezar de cero cada vez.
¿Se puede contratar limpieza y mantenimiento en el mismo contrato?
Sí, y es lo más habitual. ALANA presta limpieza, mantenimiento y conserjería con la misma estructura, de modo que el edificio tiene un único interlocutor para los tres servicios.
La ventaja práctica aparece cuando surge un problema que toca a dos oficios. Una mancha de humedad, un olor en un aseo o un suelo que siempre está sucio en la misma zona rara vez son un problema solo de limpieza o solo de mantenimiento: suelen ser los dos a la vez. Con proveedores separados, cada uno señala al otro. Con uno solo, el diagnóstico es más rápido y la responsabilidad está clara. Además, al ser ALANA un Centro Especial de Empleo, el importe completo del contrato computa a efectos de medidas alternativas.
¿Qué información hace falta para valorar un contrato de mantenimiento?
Tres cosas: el inventario de instalaciones del edificio, su antigüedad y estado aproximado, y qué se está haciendo ahora, tanto si hay contrato previo como si se va resolviendo por avisos.
El inventario es lo que más condiciona la propuesta, porque no es lo mismo un edificio con climatización centralizada y grupo de presión que uno con equipos autónomos. También conviene saber si existe documentación previa —libro de mantenimiento, últimas revisiones, informes de inspección—, porque permite detectar de entrada lo que está pendiente y evita sorpresas en los primeros meses de contrato.

